El diagnóstico es el primer paso para planear un tratamiento funcional a corto, mediano y largo plazo. Desafortunadamente si este no es el adecuado, el tratamiento tampoco lo será. En este artículo encontrarás nuestra visión del diagnóstico dental y un caso de ejemplo.

El diagnóstico dental no solo se desarrolla revisando la cavidad bucal, sino que también debe incluir el estudio del estilo de vida del paciente, de su salud general propia y de familiares, tratamientos dentales previos, medicamentos utilizados, cirugías y hasta los gustos, entre otros. Asimismo, nos ayudamos de estudios complementarios como radiografías periapicales, ortopantomografías (panorámicas), tomografía dental, etc.

Los dentistas debemos tener buen ojo para detectar alguna anomalía desde que entrevistamos al paciente en su primera visita o consulta online, como movimientos incorrectos de la mandíbula, hábitos como morderse o chuparse los labios o las uñas, Bruxismo (Apretar y rechinar los dientes), alguna asimetría facial. También es necesario hacer algunas preguntas como el tipo de dieta que lleva el paciente, en qué horarios, si hace colaciones entre comidas, cuánto se hidrata durante el día, qué otros líquidos bebe, y cuántas de estas veces lava sus dientes. 

Lejos de ser una cacería y pensar en «regañar» a los pacientes, debemos aterrizar nuestros diagnósticos y planes de tratamiento a su realidad siendo muy objetivos y a la vez subjetivos. El mismo tratamiento tiene muchas variaciones entre un paciente y otro, aún entre un lado de la boca y el otro, por lo que no podemos ofrecer soluciones genéricas. Para nosotros en DentAll, esto es la personalización del servicio.

Hacemos planes A, B, C y los que sean necesarios como medida de contingencia en caso de que eventualmente debamos hacer alguna corrección, para que ésta sea apoyada en los tratamientos ya existentes en vez de empezar otra vez de cero. Además, unos de nuestros objetivos al conocer a un paciente son enseñarle a conocerse mejor, y a que aprenda a usar las herramientas dentales que le recomendemos, así como a trabajar interdisciplinariamente.

Ejemplo (Caso ficticio)

Paciente masculino de 28 años, Ingeniero en sistemas que pasa trabajando de 6 a 8 horas diarias sentado frente a una computadora. Su día inicia lavándose los dientes al despertar, tomando un baño y yéndose de prisa manejando hacia su trabajo comiendo una barrita energética y frutos secos. En el transcurso de la mañana toma café negro muy caliente y desayuna alrededor de las 11am un sandwich con pan blanco, panela y un plátano en el comedor de su empresa. Toma una manzana para comerla más tarde y regresa a su computadora. Usa anteojos que se le caen de repente, y constantemente muerde la piel alrededor de sus dedos así como los labios y la tapa de un bolígrafo. Mientras trabaja se siente tenso porque debe programar códigos complejos para cuentas importantes, así que está siempre alerta. Involuntariamente enchueca su mandíbula hacia la derecha mientras trabaja. Toma de repente sorbos de agua natural fría y empieza a notar que le produce sensibilidad dental. Come alrededor de las 3pm, sigue trabajando y saliendo va al gimnasio donde se ejercita en aparatos y levanta peso, que gradualmente ha incrementado. Después del gimnasio bebe agua natural, cena unos tacos y ha notado que se le empieza a atorar la carne entre las molares inferiores del lado derecho. Se va a su casa, toma un baño y se lava los dientes con un cepillo manual, mucha pasta y al final enjuague bucal. Ha tomado un antidepresivo por 2 meses antes de dormir.

Diagnóstico preliminar (Con sólo observación, aún sin estudios complementarios)

En este caso, el paciente puede estar experimentando Bruxismo sobre todo diurno porque los movimientos involuntarios de la mandíbula mientras trabaja o carga peso muerto en el gimnasio, hacen que se ejerciten los músculos masticatorios haciéndolos tensarse más y en consecuencia apretar los dientes. Además, los alimentos mencionados son de consistencia algo chiclosa, que pueden quedarse más tiempo pegados entre los dientes. Utilizar anteojos o audífonos inestables ACTUALIZACIÓN 2020: también el uso del cubrebocas recientemente es parte de esto, puede provocar que uno mismo intente acomodarlos moviendo la nariz o la mandíbula, por ejemplo, que es un movimiento muscular innecesario para el día a día. Morderse los labios, las uñas o cualquier objeto también puede desgastar los dientes y tensar los músculos masticatorios. 

Además, su higiene dental no es la ideal porque lo hace sólo al despertar y antes de dormir cepillando los dientes únicamente. Tomar poca agua natural y tomar líquidos como el café muy caliente que puede quemar las mucosas y además tiene propiedades diuréticas, así como el uso de antidepresivos, pueden resecar la boca lo que conlleva a más acumulación de alimentos entre los dientes. Esto aunado a rechinar y apretar los dientes, puede provocar que sus encías se retraigan (encojan), lo que en consecuencia descubre la raíz de los dientes y es cuando aparece la sensibilidad y más espacios entre los dientes donde se acumularán más los restos de comida.

Tratamiento sugerido

Detección y disminución/eliminación de hábitos nocivos, mejora de tiempos y tipo de alimentación, mejora de hidratación y quizás uso de sustituto de saliva, uso de guarda oclusal para momentos de tensión durante el día, para dormir y como protector deportivo. Limpieza dental profesional y mejora de higiene en casa y trabajo, añadiendo el uso de hilo dental, y quizás un cepillo dental eléctrico. Se recomendaría también el ajuste de los anteojos para una mejor adaptación a la cara.

Si bien este es un ejemplo ficticio, es una conjunción de varios casos reales con un tratamiento que no es puramente dental. Es algo que debe revisar todas las aristas y resolver todas poco a poco interdisciplinariamente. 

En DentAll, podemos ayudarte de esta forma con nuestro equipo de especialistas dentales y con otros profesionales de la salud.